Pablo llega a mi consulta diciendo que el médico lo derivó por una manifestación sintomática del virus VPH (Papiloma Humano), erupciones cutáneas y resfriados muy seguidos en el tiempo. Tras conversar un poco, su doctor le dijo que lo veía muy estresado y el estrés le bajaba las defensas y le recomendó terapia psicológica para poder gestionarlo adecuadamente, ya que Pablo le comentaba a su médico que se sentía muy estresado, de mal humor y estaba durmiendo mal por diversas razones.
Esto es pan de cada día. La historia de Pablo me refiero. Lamentablemente no todos los médicos y profesionales de salud derivan a tratamiento psicológico del estrés y no todos los pacientes o personas son tan responsables como Pablo de tomarse en serio su salud y acudir efectivamente al psicólogo para trabajar en su manejo del estrés.
¿Es realmente negativo el estrés? El estrés bueno, el malo y el feo.
El estrés per se no es malo, nos permite movilizar nuestra energía y recursos para adaptarnos a un ambiente cambiante y demandante, así como sortear los peligros y amenazas internas o externas o lo que percibimos como amenaza .A este estrés bueno le llamamos “eustrés”. Es un estrés que nos hace salir fortalecidos física y psicológicamente. De la mano de esta idea llegamos al concepto de dosis hormética u hormesis que es la dosis justa del estresor que nos permite salir más fortalecidos. Aquí son buenos ejemplos la exposición al frío, el ayuno intermitente, etc. En su justa medida ese estímulo te hace salir más fortalecido y tiene beneficios en tu cuerpo.
En la otra vereda tenemos al “distrés” que es el estrés dañino que nos afecta negativamente y este sería el caso del estrés crónico y es cuando aparece la sintomatología. A continuación revisaremos la diferencia entre estrés agudo y estrés crónico
¿Por qué el estrés nos afecta de manera tan negativa?
El estrés es agridulce, puede ser el impulso de energía que necesitas para lograr lo que te propones o puede ser un pozo de arenas movedizas en el que sientes que te hundes cada vez más.
El estrés tiene que ver con lo que pasa fuera de ti, pero también con lo que pasa dentro de ti. No es algo exclusivamente externo, ya que influye la interpretación que haces de las situaciones ( cómo te las tomas) y tus recursos o habilidades para afrontar las demandas internas o externas. (te invito a leer el artículo anterior si quieres tener más información sobre esto antes de leer este)
Como iremos viendo, el estrés no necesariamente nos afecta de manera negativa. El problema es que nuestro cerebro y cuerpo está adaptado a un entorno primitivo y nuestro estilo de vida actual difiere mucho del de nuestros antepasados donde este sistema fue pulido por la evolución. Nuestro estilo de vida moderno- entre otras cosas- tiene mucho que ver con que vivamos crónicamente estresados y he aquí el meollo del asunto, en la diferencia entre el estrés crónico y agudo y sus implicancias en la salud.
Estrés crónico v/s estrés agudo
Dicho de manera simple el estrés agudo es el estrés producido a corto plazo y crónico a largo plazo. Estos perfectamente pueden “convivir” El estrés crónico puede ser un estilo de vida con un estrés cotidiano agudo: pero el estrés agudo también puede generar problemas. Por ejemplo, gatillar accidentes cardiovasculares en personas con estrés crónico (Vasquez, 2012)
Las consecuencias del estrés crónico pueden ser importantes, por ejemplo el estrés crónico puede contribuir a la ansiedad y la depresión (American Psychological Association, 2013) También en el uso de sustancias adictivas y hábitos nocivos como el consumo de tabaco alcohol y otras drogas.
El concepto de homeostasis, alostasis y carga alostática
Cuando estamos en equilibrio estamos en homeostasis, que es un equilibrio dinámico de nuestro sistema psicofisológico. Diríamos que los estresores generan una alteración de esta homeostasis y se genera una respuesta rápida de estrés para volver a nuestro equilibrio. La alostasis es lo que se pone en marcha para recuperarse del estado de estrés por perder el equilibrio. La alostasis busca evitar daños en el organismo y activa los sistemas fisiológicos ante las demandas internas o externas.
La carga alostática es la sobrecarga acumulada y el desgaste en el cuerpo por un abuso de los sistemas de alostasis por exponerse al estrés crónico. (McEwan y Stellar, 1993) El punto es que la recuperación va siendo cada vez más incompleta y se va produciendo el desgaste del sistema. Diríamos que el sistema colapsa porque la demanda es excesiva y constante. De esta manera se quiebra el equilibrio
Te quiero poner la siguiente situación: Imagínate si cada vez que llegas a casa discutes con tu pareja (o tu madre). Eso es un estresor. A esto le sumas las discusiones que has tenido con tu jefe en la oficina ( o el profesor en clase) y el dolor crónico de espalda que no cesa, más las noches que duermes mal, que cada vez van ganando terreno. Estos son más estresores. Esto es ir sumando “carga alostática” es como si se fuera llenando el vaso de agua de a poco. Hasta que llega un punto en que la carga alostática es tan grande que “el vaso se rebalsa” y es aquí lo peligroso del estrés crónico ya que existe un desequilibrio psicofisiológico que puede favorecer la enfermedad. Esta fase sería equiparable a los que Hans Selye denominó “fase de agotamiento”- lo veremos más adelante- y daría pie a las enfermedades por agotamiento.
Los dos ejes activados por el estrés. Uno se activa rápido y el otro lento:
El estrés no es solo mental, es mental y físico, es decir, es psicofisiológico. Al enfrentar alguna demanda se pone en marcha una serie de cambios en tu cuerpo para poder afrontar el peligro
Cuando estamos bajo estrés se activan dos ejes principalmente (Robles, Peralta 2011;Dubourdieu, 2011):
- El sistema nervioso simpático (autónomo- vía rápida) a través de la activación del hipotálamo en el cerebro, éste envía señales a las glándulas suprarrenales, haciendo que se segregue adrenalina (80%) y noradrenalina (20%). La adrenalina va a responder a las necesidades energéticas inmediatas. Esta respuesta les permitió a nuestros antepasados sobrevivir en entornos peligrosos, donde podían huir de depredadores, luchar por la comida o contra tribus invasoras,etc. Se activa lo que conocemos como mecanismo lucha-huida característico del miedo. Este sistema tiene una activación rápida
- El eje Hipotalamo- Hipofiso-Adrenal (HHA) (Vía lenta) si la situación estresante se prolonga, se va a activar este eje de funcionamiento más lento. El hipotálamo segrega CRH el que produce liberación de ACTH (adrenocorticotropina) en la hipófisis y finalmente el famoso cortisol en la corteza suprarrenal. Este eje tiene una activación lenta
La activación de estos sistemas tiene una finalidad evolutiva para poder afrontar adecuadamente el estresor, el problema es en el estrés crónico, ya que estas respuestas suprimen el sistema inmune, afectan el sistema reproductivo, cardiovascular, respiratorio, inmune, endocrino- metabólico,etc.
Es por esta razón que el estrés puede afectar e influir en ciertas enfermedades y trastornos en los diferentes sistemas del cuerpo.
Por ejemplo, el estrés psicológico está asociado con mayor riesgo de depresión, enfermedades cardiovasculares, diabetes, trastornos autoinmunes, infecciones respiratorias y peor cicatrización de heridas (Cohen et al., 2007)
Ambos sistemas de activación se van retroalimentando para optimizar la respuesta y coordinan sus mejores esfuerzos mediante la inteligencia evolutiva para hacer frente a lo que sea nos esté generando problemas o dificultades (Hounie, 2008)
Estrés y hábitos nocivos
Se genera un círculo vicioso entre el elevado estrés y los hábitos nocivos para la salud como el tabaquismo y el consumo de alcohol o consumo ricos en grasas y azúcares lo que puede promover la obesidad (Dallman et al, 2003; Nichter et al., 2007) Esta sería una estrategia desadaptativa a largo plazo para la regulación del estrés.
De igual manera, y debido al estado de fatiga que el estrés induce, se tiende a reducir la práctica de comportamientos saludables como el ejercicio físico (Muhsen, et al., 2010), que constituye una estrategia natural para la regulación emocional y el estrés.
Enfermedades y estrés:
Múltiples enfermedades y trastornos están asociadas al estrés, Este potencialmente puede influir en (Vázquez, 2012):
Acné.
Adicción a las drogas.
Aerofagia.
Aftas.
Alteraciones de la libido.
Alcoholismo.
Alopecia.
Angina de pecho.
Anorexia.
Ansiedad.
Arritmias cardíacas episódicas.
Artritis reumatoide.
Asma.
Bulimia.
Dermatitis atópica.
Diabetes.
Cefalea tensional.
Colitis ulcerosa.
Depresión.
Diarrea.
Dispepsia.
Dolor crónico.
Enfermedad de Raynaud.
Epilepsia.
Estreñimiento.
Eyaculación precoz.
Fobias.
Hipertensión.
Hipoglucemia.
Impotencia sexual.
Infarto de miocardio.
Insomnio.
Lumbago.
Migrañas.
Muerte súbita.
Náuseas.
Obesidad.
Obsesiones.
Pesadillas.
Predisposición a los accidentes.
Psoriasis.
Seborrea.
Síndrome del intestino irritable.
Suicidio.
Temblores.
Trastornos esquizofrénicos.
Trastornos menstruales.
Tumores.
Úlceras.
Vaginismo.
Vómitos.
Esto no quiere decir-necesariamente- que el estrés cause estas enfermedades, pero sí puede influir como desencadenante, agravante o mantenedor de enfermedades o condiciones de salud.
Si bien existe mayor evidencia en estas enfermedades que puede influir el estrés, este puede influir en cualquier proceso de salud – enfermedad al afectar y desregular los sistemas del cuerpo.
El síndrome general de adaptación y las enfermedades de adaptación:
Hans Selye fue uno de los primeros autores en conceptualizar el estrés en su Modelo general de adaptación en 1936. Esta teoría nació de la investigación experimental. Selye planteó en síndrome general de adaptación, que es la reacción del organismo en tres fases cuando enfrente una situación estresante:
1) Alarma: Se gatilla frente a un estímulo al que no estamos adaptados y se pone en marcha toda la maquinaria psicofisiológica y conductual para hacerle frente. Esta fase es equiparable a la respuesta de lucha- huida y la adrenalina es la principal hormona/neurotransmisor.
2) Resistencia: Si el estresor continúa en esta fase el organismo se adapta, activando la segunda fase de estrés y el eje HHA produciendo glucocorticoides como el cortisol. Para garantizar una distribución adecuada de recursos y energía. Se prescinde de otras actividades vitales como las reproductivas. (Si no tienes ganas de hacer el amor con estrés, esta es la razón) En teoría, el estresor debería desaparecer en esta fase, pero si no, sigue la fase de agotamiento
3) Agotamiento: Aquí se llega al estrés crónico en fase de carga alostática. El cuerpo ya no tiene reservas energéticas para poder hacerle frente a la situación demandante y se produce la desregulación de los ejes gonadal y tiroideo, disminución de hormona de crecimiento, elevación de glucosa en sangre, elevación de prolactina,etc.
El problema del estrés crónico o distrés es el agotamiento, la carga alostática. Es como si le pidieras a tu vehículo que siga funcionando cuando ya no tiene gasolina, simplemente se va a parar y no va a seguir. O como el caballo agotado de tanto correr se pone a descansar y tu le pides que siga corriendo por el campo, simplemente no puede. Aquí es donde vienen las enfermedades de adaptación que es cuando el estrés “toca la puerta” de nuestra enfermedad y le dice “adelante usted” parece ser que el estrés no es causa, pero sí puede ser un disparador o aumentar el riesgo y agravar el proceso patológico en conjunto con otros factores de riesgo (Vázquez, 2012)
Estrés: inflamación y desgaste
El estrés genera una respuesta inflamatoria momentánea en el cuerpo, el problema es que con el estrés crónico se empieza a generar una resistencia a los glucocorticoides por parte del propio cuerpo lo que provoca cada vez más un déficit en la regulación de la respuesta inflamatoria. Esto explicaría, en parte, la desregulación que genera el estrés crónico y lo que llamamos carga alostática al aumentar la susceptibilidad a enfermedades y resfríos (Cohen, et al., 2012).
La explicación es bastante compleja y extensa, nos da para otro artículo. Pero en líneas generales nuestro cuerpo se termina desgastando de tanto hacerle frente a los estresores, ya no tiene la misma efectividad y se agota y genera un desorden inmunoendocrino y psicológico en el que el cuerpo ya no es capaz de resolver por sí solo, no es capaz de volver a su estado basal. y esto puede gatillar nuestras predisposiciones biológicas a una enfermedad o afectar nuestro sistema inmunológico.
Imagínate que vas al campo a hacer una larga cabalgata. Te entregan tu caballo y te toca empezar. Al caballo lo haces correr, lo haces pasar por tío contracorriente, toma mucho sol y de repente, después de unas horas, se frena y ya no quiere seguir más. ¿Qué ha pasado? Pues que el caballo se ha estresado demasiado, ya que le has exigido mucho en un corto periodo de tiempo y pasó a una fase de agotamiento. Donde lo que necesita ahora es reponerse, recuperar energías, beber agua, comer, descansar. Para luego continuar paseando por el campo. Aunque probablemente ya no le exigirás demasiado.
Esto es de sentido común,¿cierto? ¿Por qué entonces no lo aplicamos a nosotros mismos? A veces tratamos de aplicarlo pero nuestros esfuerzos no son suficientes, ya sabemos que en el estrés influyen múltiples variables, si quieres conocerlas te invito a leer el primer post) Y no es fácil modificar las que son modificables, necesitamos ayuda profesional generalmente.
Ahora si quieres saber cómo puedes reconocer o identificar si tienes un problema con el estrés o estás sufriendo de estrés crónico te invito a leer el siguiente artículo.
Y si quieres leer un artículos anterior para entender las bases del estrés, su definición y conocer el modelo mas completo para comprenderlo puedes leer el artículo haciendo click aquí
Referencias
American Psychological Association. (2013, April 15). Comprendiendo el estrés crónico. https://www.apa.org/topics/stress/estres-cronico
Cohen S, Janicki-Deverts D, Miller GE. Psychological stress and disease. JAMA. 2007 Oct 10;298(14):1685-7. doi: 10.1001/jama.298.14.1685. PMID: 17925521.
Cohen, S., Janicki-Deverts, D., Doyle, W. J., Miller, G. E., Frank, E., Rabin, B. S., & Turner, R. B. (2012). Chronic stress, glucocorticoid receptor resistance, inflammation, and disease risk. Proceedings of the National Academy of Sciences, 109(16), 5995-5999. https://doi.org/10.1073/pnas.1118355109
Dallman MF, Pecoraro N, Akana SF, La Fleur SE, Gomez F, Houshyar H, Bell ME, Bhatnagar S, Laugero KD, Manalo S. Chronic stress and obesity: a new view of «comfort food». Proc Natl Acad Sci U S A. 2003 Sep 30;100(20):11696-701. doi: 10.1073/pnas.1934666100. Epub 2003 Sep 15. PMID: 12975524; PMCID: PMC208820.
McEwen BS, Stellar E. Stress and the individual. Mechanisms leading to disease. Arch Intern Med. 1993 Sep 27;153(18):2093-101. PMID: 8379800.
Nichter, M., Nichter, M., Carkoglu, A., & Tobacco Etiology Research Network. (2007). Reconsidering stress and smoking: A qualitative study among college students. Tobacco Control: An International Journal, 16(3), 211–214. https://doi.org/10.1136/tc.2007.019869
Hounie, M. M. (2008). Psicoterapia integrativa PNIE, psiconeuroinmunoendocrinología: Integración, cuerpo, mente, entorno